jueves, 21 de junio de 2018

4 Lecciones en 1 año de vivir en pareja



Mi novio y yo ya tenemos más de 4 años de relación, pero apenas cumplimos un año viviendo juntos en un apartamento que se convirtió en nuestro primer hogar.  Creo que es una buena señal que sólo después de 1/4 del tiempo que llevamos juntos, me siento tan cómoda viviendo con él que casi no puedo recordar lo que se sentía vivir sola, pero la indiscutible placidez que ambos experimentamos frente a nuestra situación, no es una señal de que este tiempo ha sido un pacífico paseo en bote a través de un lago en calma en una tarde de verano. Eso era lo que yo esperaba cuando nos mudamos juntos después de tres años de relación, pero no podría haber estado más equivocada. Este ha sido en realidad por mucho el año más arduo de nuestras vidas, y aunque no todo lo que ha pasado se relaciona directamente con nuestro nuevo estatus marital, todo ha sido mejorado o empeorado gracias a que al final del día, sin importar lo que haya sucedido, acabamos los dos en la misma habitación.

Este paseo que ha sido más como una montaña rusa en clima de huracán, no ha traído al lugar en el que estamos, pero no sin dejarnos varias lecciones que comparto con ustedes con la esperanza de que estén más preparados que nosotros cuando se embarquen en esta aventura y con suerte se ahorren el sentimiento de decepción cuando las cosas no sean exactamente el cuento de hadas que imaginan.

1. Nunca conoces a tu pareja lo suficiente. Nunca. Lo siento. No importa cuánto tiempo lleven juntos, o cuantos viajes y vacaciones hayan tomado juntos, aún te sorprenderás por cosas que descubrirás semanas, o incluso meses después de que se muden juntos. No significa que su relación no haya sido buena o íntima para empezar, pero la realidad es que todos tratamos de ser la mejor versión de nosotros mismos para las personas que amamos, pero cuando nuestra privacidad se ve disminuida drásticamente, inevitablemente acabaremos por dejar ver nuestros lados menos halagadores, o esos más vulnerables o ver que esperamos no tener que compartir nunca con nadie. Creer que nada te sorprenderá, en realidad demuestra la incapacidad de entender lo diferente que será su vida cuando vivan juntos. Tu pareja hará cosas que nunca le has visto hacer, porque sólo las hará en un muy específico contexto que sólo se dará cuando vivan juntos. Compartir casa los convertirá a ambos en personas ligera o drásticamente diferentes, así que cuanto se conozcan de ante mano es casi un asunto que sobra porque cuando comiencen a vivir bajo el mismo techo las sorpresas llegarán una detrás de otra.



2. Por la misma línea, todo el mundo apesta. No son sólo reacciones emocionales las que te tomarán por sorpresa, sino también la forma como el cuerpo de tu pareja funciona. Cuanto más tiempo lleves en una relación más oportunidades habrás tenido de oler un pedo, pero seguramente has tenido la suerte que tiene la mayoría en no haber presenciado las peores cosas de las que tu pareja es capaz. Pero cuando uno de los dos se enferme de verdad (y quiero decir DE VERDAD), o necesite una cirugía, o tenga un accidente loco, y sólo se tengan el uno al otro, todo sentido de modestia sale por la ventana y deberás ver, oler o dios no lo permita, entrar en contacto con los aspectos más asquerosos e inquietantes de la condición humana. O peor, serás tú quien esté tan enfermo que olvide cualquier sentido de pudor, sólo para preguntarte después si tu pareja será capaz de mirarte del mismo modo después de lo que le haz hecho presenciar. Son situaciones terribles para ambas partes, pero es la naturaleza de compartir la vida con alguien, y nadie está preparado para vivir en pareja si no tiene estómago para aguantar algo de mierda.

3. Se van a enloquecer mutuamente. No importa cuán buena sea su relación o cuán bien lleven las sorpresas y los quebrantos de salud, en algunos momentos no van a soportar verse el uno al otro. Los pequeños malos hábitos ya conocidos se van a sentir insoportables de pronto, y cosas que les causaban ternura o gracia del otro pueden volverse bastante irritantes. No desesperen, siempre que puedan recordar las razones por las que vale la pena estar juntos y aprendan a darse espacios para descansar del otro y crecer como personas autónomas de la relación, volverse locos de vez en cuando no será el fin del mundo.

4. Puede ser la mejor decisión que hayas tomado en tu vida. Cuando todo está dicho y hecho, nada se acerca a la sensación de volver a casa después de un largo día y encontrar allí a tu persona favorita en todo el mundo. La familia que la vida nos dio es responsable de habernos traído hasta donde estamos, y ser la persona que somos, como quiera que eso sea, pero compartir tu vida con otra persona es decidir reconstruirse y crear algo más a su lado. El amor de tu vida te cuidará en cama con la devoción de un padre, te escuchará como el más íntimo confidente, peleará contigo como un hermano y te enloquecerá como un niño pequeño, pero sobre todo, te hará sentir cada día que no hay ningún otro lugar en el que prefieras estar sino a su lado.


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