miércoles, 19 de septiembre de 2018

¿Cuándo una mujer se merece un golpe de su marido?


A este punto todos hemos escuchado acerca de lo sucedido entre la actriz colombiana Eileen Moreno y su ahora ex novio Alejandro García hace ya unos días, cuando ella lo denunció públicamente por haberla golpeado brutalmente en el rostro.

Las imágenes son fuertes, Eileen graba un vídeo inmediatamente después del ataque, aún con sangre en su rostro hinchado rostro, declara cómo ha tenido que someterse a más de 5 cirugías en su nariz y ojo izquierdo a raíz del ataque, y cámaras de seguridad registran el momento en el que la actriz llama a la policía desde el lobby del edificio, mientras Alejandro se arrodilla frente a ella y audios verifican que tal como ella declaró, él le ofreció dinero para que no lo denunciara.

Es terrible, y por supuesto no fue extraño en lo absoluto cuando la primera reacción de muchos fue preguntarse qué habría hecho ella para merecerlo. La parte triste de eso es que esa reacción no me sorprendió. Siempre que algo como esto pasa me acuerdo de una vez hace años que con mi familia estábamos viendo el noticiero y presentaron la noticia de que un hombre había matado a su esposa a martillazos en la cabeza. Todos estábamos horrorizados ante la violencia de la imagen que la historia pintaba; después los presentadores dijeron que el hombre había asesinado a la víctima después de descubrir que le estaba siendo infiel con más de 3 hombres a la vez. Uno de mis primos que había estado viendo la noticia conmigo de pronto dejó de estar tan horrorizado.

“Es decir, es horrible lo que hizo, nadie merece algo así”, recuerdo que dijo, “pero bueno, uno puede entender por qué el tipo perdió el control.”

Supongo que sí, pero ¿en qué momento perder el control se convierte en golpear a alguien con un martillo en la cabeza hasta matarlo? ¿En golpear a alguien repetidamente en el rostro mientras grita?

He estado pensando mucho en eso últimamente, porque la historia de Eileen y Alejandro no acaba en una mujer golpeada por un monstruo abusivo, sino que se complica bastante cuando él decide comenzar a publicar vídeos y audios que muestran una versión bastante diferente de la historia que ella contó acerca de lo que ocurrió esa noche. Estas imágenes también son bastante difíciles de ver, y pintan una imagen muy poco amable de Eileen Moreno. Muestran a un hombre cansado lidiando con el berrinche violento de una mujer trastornada que lo abusa verbalmente de modo humillante, llegando incluso a prohibirle usar el baño, y abofetearlo. Es una mujer con la que ningún hombre querría estar, y por supuesto que esto sólo ha alimentado la idea de que cualquier cosa que Alejandro le haya hecho fue más que merecido.


Es un asunto complejo, porque la realidad es que yo soy de la opinión de que la violencia es un reflejo directo de la persona que la ejerce, y nunca un castigo apropiado sin importar la gravedad del crimen, pero por otro lado, estoy convencida de que si yo hubiera estado en la posición de Alejandro García, hay una muy grande posibilidad de que hubiera perdido el control y hubiera abofeteado a mi pareja si me hablara de la forma como Eileen lo hacía, especialmente en el momento en el que es ella la que lo violenta a él físicamente. Es apenas lógico que por reflejo hubiera devuelto el golpe en ese momento.

Pero Alejandro no lo hizo, en su lugar se tomó el trabajo de tener record detallado del comportamiento errático de ella, pero no hay record de lo que sucedió entre ellos cuando Eileen regresa a su apartamento después de la pelea inicial, y lo que ocurre antes de que él la golpee, lo que desde el principio me ha parecido bastante extraño, por no decir sospechoso. Él ha declarado que la razón es porque el contacto físico entre ellos que acabó con ella tan lastimada, sucedió cuando la actriz entró a hurtadillas a su apartamento y le atacó mientras aún estaba dormido. Con esto ha insinuado que el contacto fue en defensa propia, y limitado únicamente a quitarse a su atacante de encima, lo que podría ser creíble, y de nuevo apenas razonable, de no ser por la gravedad de las heridas de Eileen, que parece haber recibido al menos dos golpes contundentes el rostro, con muy buena puntería, lo que en mi opinión es bastante extraño teniendo en cuenta la masiva diferencia de tamaño entre ellos que haría que fuera bastante sencillo para él quitársela de encima sin dificultad, y el hecho de que hasta el momento Alejandro no ha mostrado evidencia de un ataque físico por parte de Eileen en ese momento de la confrontación.

Por supuesto que hasta que el debido proceso termine su curso, no podremos saber con certeza qué ocurrió en el momento, pero mi opinión sincera es que él la golpeó deliberadamente, más allá de cualquier tipo de defensa propia necesaria, de la forma en que tantos hombres perturbados lo hacen cuando piensan que su mujer se ha pasado de la raya y merece una reprimenda, y sospecho que no era la primera vez que demostraba algún tipo de actitud físicamente violenta o coercitiva, aunque quizás nunca antes había llegado a los golpes. Pero también tengo la muy fuerte impresión de que ella no es la víctima sumisa que ha querido presentar ante los medios, sino una mujer perturbadoramente abusiva, física y verbalmente, que su actitud en los videos y audios es de todo menos inusual, y que como muchas de nuestro país, conserva aún ideas machistas, y espera que cualquier tipo de violencia de ella hacia su pareja sea disculpada bajo la pretensión de que ella es la mujer y no hay forma de que nada de lo que haga realmente lastime a su pareja, forzando a un hombre a soportar estoicamente un maltrato imperdonable a costa de ser tildado de poco hombre; es particularmente notorio que en uno de los videos ella es increíblemente incisiva respecto a ofender a Alejandro con respecto a su masculinidad.

Ninguno de nosotros es ajeno a lo común que son este tipo de dinámicas dentro de las relaciones, lo que es angustiante si se piensa en eso, pero ciertamente no siempre un caso recibe tanta atención mediática, ni es tan ampliamente documentado, y lo único bueno que podemos sacar de tan desagradable episodio es el recordatorio de cómo son las dinámicas abusivas en las relaciones, y de que el abuso no siempre es físico.


Como siempre, un recordatorio, una solicitud para todos los que estamos en relaciones, a que no pasemos por alto situaciones que nos incomodan o nos hacen sentir inseguros o pequeños frente a nuestras parejas, las cosas pequeñas se convierten en cosas grandes y trágicas con el tiempo. Nadie merece ser abusado de forma alguna, y siempre hay una vida mejor del otro lado si tan sólo nos atrevemos a decir ya no más. Es increíblemente difícil, pero siempre vale la pena.

Pero también es un recordatorio de que todos en algún momento, podemos perder el control y hacer algo que no podamos reparar, algo de lo que podemos arrepentirnos el resto de nuestra vida. Un hombre no simplemente golpea a su novia de esa manera cuando se siente frustrado, una mujer no le habla así a su hombre la primera vez que se enoja con él, pero las consecuencias son irreversibles. Así que hazte a un lado antes de que le hagas daño a alguien de una forma que también arruine tu vida. Vete antes de que estés tan harto de tu novia o tu novio que grites como un loco y digas cosas que en realidad no piensas sólo para herirle en lo más profundo. Antes de que provoques un nivel de violencia verbal o física del que no te puedes defender. Vete, antes de que empiece a parecerte razonable echarle agua hirviendo a tu esposo en el cuerpo, o golpear a tu esposa en la cabeza con un martillo. Vete antes de que un acto de violencia parta tu vida en un antes y un después, antes de que tu carrera se termine y seas repudiado por la sociedad, antes de que te alejen de tus hijos o de cualquier cosa que ames.


Por el amor de todo lo que es bueno, vete, tan pronto empieces a pensar en formas de hacer las cosas para hacerle daño emocional premeditado a tu pareja. Tan pronto empieces a pensar en destruir los objetos preciados de tu pareja. Tan pronto dejes de sentirte feliz. 

Sólo vete, y busca una persona que te haga feliz, trabaja en una relación mejor, antes de que sea demasiado tarde, antes de que seas una víctima más en las estadísticas, o quizás un victimario más.

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martes, 11 de septiembre de 2018

Leer libros de autores cuestionables


Porque Twitter es la utopía de la mojigatería, fue por supuesto el primer lugar en el que escuché acerca de una iniciativa para sabotear el lanzamiento de algún producto editorial, bajo la premisa de que el autor en cuestión era una persona de mierda y apoyar incluso del modo más indirecto su trabajo era equivalente a apoyar su cosmovisión y ayudar a promover su plataforma.

Como la ingenua persona que puedo ser en ocasiones, lo encontré perfectamente razonable, con seguridad alguien que profesa mensajes de odio no puede siquiera producir un producto de calidad. Por supuesto después de unos cinco minutos me di cuenta de lo absurdo que era porque muchos de mis libros favoritos fueron escritos por personas que eran o son más o menos una mierda, ¿y afectó eso su calidad? La verdad es que no, y de hecho (y esto puede que no siente bien), creo que hay mucho que sacar de leer libros escritos por gente de mierda.


Uno de mis libros favoritos es El Juego de Ender por Orson Scott Card. Lo amo porque habla de la muy peligrosa tendencia humana a sentirse amenazado y recurrir al odio y la violencia cuando nos enfrentamos a cosas que no podemos comprender, y cómo usualmente esa tendencia termina causando el sufrimiento y opresión de aquellos diferentes a nosotros aunque sean por completo inofensivos. Le recomiendo este libro a todo el mundo. Imaginen mi sorpresa cuando me enteré de que Card es histéricamente homofóbico. Qué irónico, su libro es un ensayo acerca de las falencias de nuestra condición humana y según mi opinión, una invitación a tratar de ser mejores, a no dejarnos dominar por el temor y la violencia cuando nos enfrentamos a lo desconocido, y sin embargo Ender muestra mucha más compasión por unas hormigas alienígenas en esteroides de lo que Card muestra a sus coterráneos. Y no es el único que cae presa de tal hipocresía.


Tolkien es el responsable por darnos uno de los trabajos más hermosos y complejos en lo que concierne a la literatura fantástica, una historia en la que el valor, la honradez y la bondad son recompensados a cada paso, y sin embargo, su racismo es evidente y casi explícito en su trabajo. Es mismo es el caso de Lovecraft, uno de los más grandes exponentes de la literatura de terror, pero también incómodamente racista.

La prosa de Milan Kundera le habla a mi alma, pero su sexismo indiscriminado se vuelve bastante cansino de leer después de unos cuantos libros. Lewis Caroll nos dio Alicia en el País de las Maravillas, pero hay varias teorías escabrosas respecto a su relación con las niñas que usaba de inspiración para su trabajo. Y no hablemos de Rowling, cuyo trabajo es responsable de hacer leer a los niños de mi generación y responsable de haberme hecho considerar una carrera en el medio editorial por primera vez cuando sólo era una niña, cuyo trabajo es fuerte en lecciones morales y asuntos sociales, todas cosas a las que no se les puede dar la espalda, pero que también es notable por la problemática representación de la homosexualidad en ese mismo trabajo que amo tanto, y que se ha hecho popular en Twitter por su marcada tendencia a hacer comentarios cuestionables en asuntos de género, sólo para borrar los tweets una vez ha enardecido a suficientes de sus seguidores.

¿Así que qué sacamos de leer estos libros? Creo que mucho. Leer buenos libros escritos por malas personas, o personas con las que tenemos diferencias morales irreconciliables, es sobrecogedor. Admirar la complejidad, belleza o valor educativo de alguna obra mientras somos conscientes de las cosas que están muy mal con sus autores, debería ser un ejercicio en humildad e introspección para todos, especialmente para aquellos que queremos ser escritores. Es un necesario recordatorio de que somos producto de nuestro contexto histórico, de que el talento es una cualidad independiente a otras, y que no sólo seremos recordados por nuestro trabajo, sino también por nuestras cualidades como individuos, es un mensaje útil que no viene mal recibir de vez en cuando, y que con suerte nos hará examinarnos a nosotros mismos, nuestras acciones y nuestro trabajo de un modo mucho más honesto.

Por supuesto que no todos los libros escritos por personas terribles son dignos de un espacio en nuestras repisas, claro, hay libros que no tienen redención posible. Libros cuyos autores usan para plasmar todas sus creencias y que son una condensación de todo lo que no nos representa o es peligroso para nosotros. Mein Kampf podría ser un buen ejemplo de esto. Aunque ciertamente no creo que este tipo de trabajos merezcan un lugar en nuestros libreros, aún pienso que vale la pena leerlos, porque estos nos ofrecen una perspectiva que pocas otras fuentes pueden darnos. De la misma manera en la que un mal libro nos recuerda cómo es que no luce la buena literatura, un libro con un contenido irredimible puede recordarnos cómo luce la intolerancia en su faceta más íntima; cómo es sutil y en ocasiones se disfraza de buenas intenciones, cordialidad y sentido común. Una obra cuyo contenido sea enteramente formado de mensajes peligrosos debe recordarnos qué tipo de persona no queremos ser, qué tipo de trabajo no queremos producir.


Es cierto que nunca es agradable llevarse la sorpresa de que alguien cuyo trabajo admiras es una persona con la que no querrías ni cruzarte en la calle, pero a veces es inevitable que el trabajo de individuos así llegue a nuestras manos y creemos un vínculo antes de darnos cuenta de su origen, y como todo en la vida, podemos mortificarnos, o tratar de encontrarle el lado bueno, yo elijo tomarlo como una oportunidad de aprendizaje.

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miércoles, 29 de agosto de 2018

¿Qué Hace de la saga de Harry Potter el clásico moderno de literatura infantil y juvenil?


Puede que como muchos de los chicos de nuestra generación, hayas crecido leyendo las fantásticas aventuras del niño mago, lamentando no haber recibido nunca tu carta de aceptación al colegio, y esperando con ansias las películas y cualquier extensión del universo mágico (como Pottermore o Hogwarts Mystery); pero incluso si no fue así, es innegable que la saga de Harry Potter ha marcado un antes y un después en la historia de la literatura infantil moderna, y a todos los que nos interesa la literatura como algo un poco más allá de un hobby, no nos queda sino preguntarnos qué fue lo que hizo Rowling para garantizar tal nivel de éxito, y qué podemos aprender de su ejemplo.

¿Los libros de verdad son buenos?

Sí, es cierto que guardan un lugar no sólo en nuestros corazones sino en nuestras bibliotecas, esperando con ansias ser revisados cada vez que nos de un ataque de nostalgia, pero ¿se debe esto a su calidad superior? La verdad es que no. Aunque a los fanáticos más empedernidos pueda serles difícil de aceptar, la verdad es que el punto flaco de toda la obra de la autora inglesa es la poca calidad de su prosa. No es una sorpresa, si pensamos en sus orígenes. Aunque una mujer educada, Rowling no tenía experiencia alguna con la literatura, mucho menos de forma profesional, siendo Harry Potter y la Piedra Filosofal el primer libro que escribiera en su vida. Como cualquiera que decida de pronto embarcarse en una empresa de tal envergadura como escribir una novela, ella no estuvo exenta de cometer los errores clásicos de todo novato; un lenguaje básico y en exceso obvio, una prosa torpe por momentos y un uso casi doloroso de los adverbios son más que suficientes para explicar por qué le costó tanto tiempo conseguir un editor que se animara a publicar su trabajo por primera vez.

¿Por qué leemos los libros, entonces? Si bien es cierto su falta de calidad es innegable, sobre todo en los primeros volúmenes de la saga, esta falencia no es sino producto de su falta de experiencia en el arte, pero es compensada más que lo necesario por lo que desde el principio es evidente: un talento innato para contar historias capaces de despertar la intriga de la audiencia y hablarle hasta al más reacio de los lectores desde una cercanía que hace que sea imposible resistirse a los encantos del universo que crea. Incluso escritores con talento y trayectorias envidiables como Stephen King, han notado que su falta de estilo clásico no es un impedimento para entregar una obra de un carácter marcado que deja huella en todo el que lo lee.

“Rowling nos dio una suntuosa cena de 7 cursos, preparada con cuidado, cocinada hermosamente, y servida con amor”. King en su crítica al último libro de la saga, Harry Potter y las reliquias de la Muerte.

¿De qué forma muestra Rowling su talento, entonces? Cabe mencionar que, a pesar de su torpe prosa al inicio de su trayectoria, la calidad de su trabajo aumenta de modo notable con cada uno de los libros que escribe, tal y como nos sucede a todos los que practicamos un arte con disciplina y convicción, lo que sólo sirve para potenciar incluso más sus verdaderos puntos fuertes, que son varios y merecen ser estudiados en detalle.

Manejo de la audiencia

El primero de sus grandes aciertos es sin duda hacer libros que iban mayormente dirigidos a un segmento muy específico de la población, atendiendo a necesidades específicas que no estaban siendo saciadas en este nicho.

Rowling escribe una historia para niños, con la cual los niños pueden sentirse identificados. Los personajes de Harry Potter son vívidos y llenos a partes iguales de talentos y defectos, todos con grandes complejos y dificultades para superar. Con una sorprendente sensibilidad, la autora demuestra una gran comprensión de la psique infantil (seguramente ayudada por el hecho de tener una hija pequeña y un trabajo como maestra), y aborda temas complejos sin caer nunca en la condescendencia, un vicio muy popular en el género infantil, dándole a su audiencia personajes con los que pueden sentirse completamente identificados, y a los que se apegan con facilidad. Además, soy de la opinión de que, irónicamente, su falta de experiencia literaria fue una ventaja para ella en el momento inicial de su relación con su audiencia; el lenguaje burdo y sencillo en exceso puede haber facilitado la digestión de los temas difíciles que pone en las pequeñas mentes de sus lectores, y por ende haber sido el factor que hace que se la reconozca como la responsable del notable aumento de los índices de lectura infantil de los niños de la generación a la que su producto iba dirigido. Además, los personajes y la historia crecen con la audiencia, de modo que los temas son más delicados y están más en foco a medida que la historia avanza, logrando que la audiencia original no crezca más rápido que la saga, y consecuentemente que cualquier niño que comience a leerla, pueda crecer con ella tal como lo hicieron los de nuestra generación.

No sólo crea personajes vívidos, sino que crea un sistema de división de los personajes dentro de su saga, en el que confiere atributos específicos a diferentes grupos, y fomenta una rivalidad entre ellos notable dentro de la historia. Tener cuatro “casas” notablemente definidas en las que clasificar a los personajes, multiplica exponencialmente la capacidad de la audiencia para sentirse identificada con un personaje, o parte de un equipo, y la forma como la rivalidad es alentada dentro de la saga, causa efectos más allá de la página y la pantalla, con cada fanático de la saga identificándose firmemente con su “casa” y apersonándose de su identidad con una lealtad que no enflaquece incluso con el pasar de los años.

Es claro que Rowling es experta en apelar a nuestras emociones más básicas, no sólo crea un sistema de linajes con el que alimenta nuestra necesidad natural de pertenecer y competir, sino que también su historia es una carta de amor a nuestros mitos originales. No hablo de que en su historia represente a los centauros y las sirenas, sino a la teoría del mono-mito, que dice que todas las historias que resuenan con nosotros tienen factores definitivos en común que hacen que todas sean en realidad la misma historia. No hace falta ahondar en la teoría, a la cual soy muy parcial, pero basta con decir que la historia de Harry Potter encaja casi a la perfección en el esquema, y de esta forma su representación crea asociaciones inconscientes dentro de nosotros con historias que están profundamente arraigadas en nuestra psique colectiva, como la historia de Jesucristo e incontables elementos de todos los tipos de doctrinas cristianas, causando que nuestros sentimientos hacia la historia y los personajes resuenen con más fuerza dentro de nosotros incluso aunque conscientemente no notemos las similitudes gracias al disfraz del contexto.

Por si no fuera poco, Rowling se saca de la manga uno de los trucos más viejos del libro, el uso de ganchos para mantener a la audiencia cautiva. Por un lado hace un  trabajo magistral construyendo un rompecabezas complejísimo del que comienza a dar piezas al principio del primer libro pero que no podemos resolver hasta el final del último, lo que ya podría ser suficiente para mantenernos pegados a la saga entera, pero además se asegura de que la audiencia no se canse con un misterio tan grande, de forma que en la escala más pequeña, es detallista, llenando cada libro de varios misterios de calibre mediano que van siendo resueltos hasta el final, y además comenzando cada capítulo con una pregunta, o un objetivo a alcanzar para los protagonistas, y terminando cada capítulo habiendo resuelto la pregunta o alcanzado el objetivo, pero nunca sin haber creado nuevos objetivos o interrogantes en el proceso. Es una fórmula ganadora, incluso un lector reacio a los personajes o al escenario podría tener dificultades para dejar cualquiera de los libros de lado gracias a la forma como Rowling logra alimentar la curiosidad de los que estamos del otro lado de las páginas.

Un universo maravilloso, y lleno de cuestiones morales

Por supuesto que saber cuál es tu audiencia y cómo manejarla es un gran acierto a la hora de escribir un best seller, pero ninguna cantidad de manipulación neurolingüística por sí sola puede ser suficiente para conseguir replicar la popularidad que ha tenido la saga de Harry Potter, porque su éxito se debe a que toda esta sutil manipulación no hace sino ser un apoyo a una historia que ya es buena porque apela a nuestras emociones y sensibilidades, y que nos hace proyectarnos en este escenario fantástico con todo lo que trae consigo.

Una de las razones por las que todos los fans de la saga podemos imaginarnos con facilidad pertenecer a este universo, es el excelente trabajo que hizo la autora creando un universo complejo y completo apoyándose en la gran herramienta que es el realismo mágico. Éste le permite crear un universo que no sólo es complejo como el de muchos más escritores de fantasía, sino que se siente mucho más real, en el que podemos imaginarnos, porque gracias al realismo mágico este universo se vuelve coherente y coexiste con el nuestro, detrás de cada pared, detrás de cada calle, el mundo mágico sigue su rumbo, sólo un poco fuera de nuestro alcance.

Este realismo del universo es también un factor decisivo a la hora de resaltar los temas ya que hace que cada encrucijada moral que los personajes encuentren sea una que nos cuestione a nosotros mismos. Y no son pocas las cuestiones morales; a pesar de el contexto fantástico la saga aborda sin tapujos problemas sociales complejos como el racismo, clasismo, sexismo y hasta la homofobia, además de temáticas delicadas como la violación y la violencia intrafamiliar. El uso del realismo mágico permite que no nos distanciemos de estos conflictos como podríamos hacerlo si nos encontráramos en un escenario mucho más removido de nuestra realidad, como lo puede ser la ciencia ficción. Por el contrario, la idea de que el mundo mágico está justo detrás del nuestro, y el hecho de que sus habitantes atraviesen las mismas tribulaciones que pueden aquejarnos a nosotros, hace que los conflictos morales que ellos atraviesan hagan que los lectores nos preguntemos qué haríamos nosotros si estuviéramos en su posición, lo que vuelve a la saga un producto que no sólo es entretenido, sino que además nos desafía moral e intelectualmente.
Para concretar, el éxito de la saga se debe sin duda a una combinación ganadora de atributos. Por un lado, un excelente trabajo de mercadotecnia por parte de los distribuidores, y de manejo de la audiencia por parte de la autora, pero además una historia compleja en más de una forma, llena de misterios que esperan al lector para ser resueltos, y también de críticas sociales, y dificultades morales, que hacen al que lea la saga cuestionarse a sí mismo y sus atributos personales en más de una ocasión. La saga de Harry Potter es una obra completa y multidimensional cuyos atributos disfrazan muy bien las falencias técnicas de la autora, y que de ese modo logra convertirse en un clásico de la literatura infantil y juvenil, que ocupa un lugar especial en nuestros libreros, y del cual cualquier escritor aspirante puede tomar una lección o dos.

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jueves, 12 de julio de 2018

El piropo como herramienta sexista por excelencia


Cuando el abuso se disfraza de halago

No puedo creer que tenga que explicar esto, pero resulta que hay demasiadas personas que no son capaces de hacerse a la idea de que invadir el espacio personal de una mujer es un hábito terrible que debe ser detenido más rápido que el alcoholismo.

Así que empecemos con lo básico. Sólo el hombre que lo emite disfruta del piropo. Es difícil aceptar esta idea porque la lógica dictaría que cualquiera se siente bien recibiendo un halago, pero la realidad es más complicada porque el contexto debe ser tenido en cuenta: desde que tenemos memoria, a las mujeres se nos taladra la cabeza con la idea de que los hombres nos quieren, que quieren nuestro cuerpo, y que no pueden controlar sus deseos, que no pueden evitarlo, que es su naturaleza y que es NUESTRO el deber de protegernos de sus avances e intentos. Gracias a una mala experiencia tras otra, esta idea es reforzada cuando experimentamos avances incómodos y/o irrespetuosos por parte de compañeros de clase, de trabajo, desconocidos, e incluso de amigos. Demasiado pronto aprendemos que algunos hombres simplemente no toman un “no” por respuesta. 

“Una mujer es violada cada media hora en nuestro país, aunque las cifras no oficiales apuntan a 16 mujeres por hora.”

¿Qué tan frecuentemente? Por las historias que escuchamos de los medios, y peor, de nuestras amigas, parece que sucede muy seguido. Así que inevitablemente empezamos a hacer cálculos, ¿qué porcentaje de hombres son violadores? ¿1 de cada 10? ¿1 de cada 100? ¿1 de cada 1.000? Cualquiera que sea el porcentaje, hay una sensación constante de que en algún momento nos ganaremos el premio mayor de la única lotería que nadie quiere ganarse, cada “piropo” dispara una alarma dentro de nosotras. En promedio las mujeres son piropeadas 20 veces al día. Esos son muchos tiquetes de lotería. Puede parecer increíblemente paranoico, pero la realidad es que las cifras oficiales de abuso sexual en nuestro país apuntan a que una mujer es violada cada media hora (2 por hora). Los números no oficiales sugieren que se trata de 16 mujeres por hora. Piensen en esos números por un momento y reconsideren su percepción de histeria femenina. 


Es un asunto simple de consentimiento. Esto explica por qué no es equivalente la comparación de un hombre que es piropeado por una mujer, porque ninguna alarma se encenderá en la mente del hombre, porque claro que hay excepciones y mujeres capaces de subyugar y abusar de un hombre, pero en el 95% de los casos, el sujeto instintivamente sabe que sólo pasará lo que él quiera y permita. También explica la razón por la que las mujeres respondemos más positivamente a piropos de parte de hombres atractivos (con muchas excepciones), una queja frecuente de quienes no entienden por qué el acoso callejero es un tema serio; es apenas lógico sentirse halagado por ser atractivo para alguien que nos resulta atractivo a nosotros, como lo debe ser en el caso de los hombres que notan que una mujer les echa el ojo, pero la realidad de nuestro contexto hace que no sea el mismo caso si la situación es inversa. Recibir atención de alguien que ni siquiera hemos notado, o que nos parece desagradable, enciende alarmas porque no sabemos qué va a pasar en un escenario hipotético, cuando digamos que no. Sólo si usted comprende lo serio que es atravesar un escenario de abuso, podrá entender por qué un escenario hipotético que tiene una posibilidad mínima de realizarse es suficiente para acojonar hasta a la mujer más recia. Puede parecer injusto con las personas menos agraciadas, y quizás lo es, sin duda los hombres atractivos también pueden ser violadores, pero las mujeres tenemos razones para temer la atención que es realmente indeseada. 

“Se trata de un problema de ego masculino tóxico que no admite que sus emociones y necesidades no sean el foco de atención.”

La mayoría de nosotras hemos sufrido situaciones en las que el “piropo” ha pasado a otras escalas, y hemos sido seguidas, o tocadas, o hemos visto penes o gestos obscenos y explícitos, sin mencionar las ocasiones en las que el piropo no va más allá, pero es descaradamente irrespetuoso y no hay forma de que sea visto como un halago. Yo he experimentado personalmente todas esas cosas, a veces en conjunto, y es notable porque soy una persona con una femineidad poco tradicional, que siempre tiene el cabello recogido, no usa maquillaje a menos que sea absolutamente obligatorio, con sobrepeso y que sale a la calle con las camisetas del novio, que le quedan muy grandes y esconden cualquier tipo de curva. Con esto NO quiero decir que creo que merezco más respeto que las mujeres que expresan su femineidad de forma más tradicional, sino resaltar cuán poco de esta problemática tiene que ver realmente con las actitudes de la mujer, o con alguna noción de la mujer que “incita” al inocente y excitable macho. 


Es innegable que las mujeres tratamos de ser estéticamente agradables, y en un nivel abstracto nos agrada que esto sea reconocido, pero lo hacemos principalmente para agradar a nuestras parejas, amigos, familia, para impresionar a nuestros conocidos, y de igual modo es perfectamente razonable despertar interés en desconocidos en la calle. Sería incoherente no esperarlo cuando ponemos esfuerzo en vernos bien, pero el acoso comienza cuando el desconocido no se guarda su opinión y se adjudica el derecho de decirle a una persona que no conoce que le resulta atractiva sexualmente, sin consideración alguna de lo inquietante que este conocimiento puede resultar para el receptor. Así que no se trata de lo que la mujer haga sino mucho más de un problema grave de ego masculino, en el que sus necesidades y emociones deben ser el foco de atención, de que su deseo sexual no puede ser ignorado, sino que debe ser reconocido así sea en el nivel más básico por el objeto de su deseo, en fin, la idea misma de que la mujer no es más que el objeto de su deseo, y no un sujeto con necesidades emocionales propias (como el derecho a sentirse segura), que deben ser respetadas.

“Que los hombres hagan piropos aunque saben que incomoda a la mayoría de las mujeres, no habla bien de cómo enfrentan el rechazo.”

La más clara evidencia de esto es que la gran mayoría de hombres saben que los piropos incomodan a las mujeres. Pueden negarlo o mentirse a sí mismos, pero cualquier mujer les dirá que es muy poco probable ser piropeada por vendedores ambulantes o empleados de tiendas, porque saben que afectará sus posibilidades de vender; he visto vendedores referirse a una mujer con deferencia para ofrecerle un producto y cambiar de actitud en un segundo y decirle algo repugnante tan pronto notan que la venta no se va a concretar. Los hombres tampoco les dicen a sus jefas que le quieren morder el culo, aunque sueñen con eso todas las noches y se lo digan a sus amigos, y ninguno sería tan ingenuo como para pensar que una mujer desconocida se va a voltear en la calle y le va a dar un beso o su número de teléfono después de un piropo. 



El hecho de que los hombres sepan que no van a sacar nada de ello y que las mujeres no lo disfrutan, y aún decidan hacerlo justificados en la esperanza absurda de sacar alguna recompensa es alarmante, pero el hecho de que muchos claramente sientan emoción respecto a incomodar a las mujeres es simplemente escalofriante, y más que razón suficiente para sentir temor y desconfianza por cualquiera que lo haga, ya que, claramente, no son muy buenos tomando en cuenta la opinión de las mujeres. No saben aceptar el rechazo como respuesta. Son tiquetes de lotería y no sabemos cuál va a ser el número ganador que va a llevarlo un poco más lejos y nos va a empujar a un callejón con un puñal o nos va a soplar escopolamina en la cara.

“Que una mujer no entienda las implicaciones de un piropo irrespetuoso por parte de un desconocido, y lo tome bien, no significa que el abuso no haya tenido lugar.”

Por cierto, que, si usted siente algún tipo de satisfacción por hacer sentir incómodas a las mujeres, por favor haga algo de introspección, preferiblemente de la mano de un psicólogo o psiquiatra o de su guía religioso de preferencia.

Por último, pero no menos importante, hablemos de las mujeres que sí disfrutan los piropos. Tengo dos cosas que decir respecto a por qué, aunque esta criatura mitológica sí existe, no es una buena idea piropear todo trapero con falda que pase por delante.


  1. Me atrevería a decir que al menos la mitad de las mujeres no disfrutan los piropos, y creo que es una cifra cautelosa, porque en realidad creo que somos la gran mayoría las que no lo encontramos chistosito. Y usted no sabe cuál de las mujeres en la estación del autobús es uno de los unicornios, así que, por favor, no nos someta a todas las demás a una situación que puede ser incómoda cuando menos y aterradora en muchos casos. Aún en el mejor de los escenarios, usted no recibirá un beso ni una cita, no vale la pena dar una pésima impresión a decenas o cientos de nosotras sólo por recibir una sonrisa. Ante la duda, considere cómo se sentiría si cada novia que tuviera tratara de meterle un juguete sexual por el ano, sin preguntar antes, bajo la premisa de que hay muchos hombres a los que realmente les gusta que sus mujeres hagan eso, y bueno, cómo podría ella saber que precisamente usted lo iba a tomar tan mal.
  2. Esta es más cruda y directa. Conozco a alguien a quien un chico de 16 años le mostró su pene en varias ocasiones cuando tenía 5 años. El abuso nunca fue más allá, y fue literalmente el primer pene que vio así que por varios años creyó que era un animalito que salía de la cremallera del tipo; el trauma vino muchos años después cuando creció lo suficiente para caer en cuenta de lo que le había sucedido. Que esta persona no sufriera una experiencia traumática no significa que no haya sido abusada por un pedófilo, y que haya mujeres que no entiendan las implicaciones de que los hombres les digan cosas inapropiadas en la calle y por esto puedan tomarlo como halagos, no significa que usted sea menos desagradable por sentir algún grado de placer al decirle a alguien que no conoce que despierta su deseo sexual, lo siento. Busque ayuda.


Así que, por el respeto que cualquier persona merece y que usted está cortando cuando intimida mujeres en la calle, y por amor propio y preservación de su dignidad y reputación, por favor no nos haga esto, por favor, no se haga esto a sí mismo. Reserve los halagos para las personas que conozca y que se sientan cómodas con usted. Mantenga los halagos completamente respetuosos y alejados de la esfera sexual siempre que no esté halagando a su pareja. Practique el auto control, no se comporte como un animal que no puede controlar sus impulsos, pero si le es inevitable decirle a una mujer desconocida que le parece agradable o hermosa, haga sólo eso, y aléjese de ella tan pronto lo haga, de forma que le sea claro que esa era su única intención y la interacción no va a extenderse ni volverse más íntima a menos que sea ella quien lo decida y se acerque a usted.

Y, en términos generales, sólo trate de no ser un imbécil, le prometo que no es tan difícil.

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martes, 26 de junio de 2018

¿De verdad vale la pena perder amigos por la política?

¿Realmente hay diferencias irreconciliables?

Mucho ha sido dicho después de nuestra más reciente elección presidencial, que marca un punto de quiebre en la historia de nuestro país, con una izquierda política más fortalecida que nunca en torno a un candidato cuyas capacidades son cuestionables, presentando un frente unido en contra de la tradición nacional de poder y clientelismo, con una política de terror empañando su historia turbia de corrupción y violencia. A pequeña escala la contienda sacó lo peor de los ciudadanos de a pie y en las redes se evidenció que la violencia verbal, la calumnia y el prejuicio fueron los más grandes ganadores de estas elecciones, que la falta de pensamiento crítico en el colombiano promedio es alarmante, y que aún debemos recorrer un largo camino para ser el país pacífico que queremos ser.
A raíz de eso he visto incontables llamados al respeto y la calma por parte de ciudadanos interesados, políticos, e incluso el gobierno nacional, tratando de instar a un debate sano y respetuoso, lejos de ataques personales. Y aunque estoy totalmente de acuerdo con este movimiento, he visto con frecuencia alarmante una linea de pensamiento en esta tendencia con la que simplemente no puedo estar de acuerdo: La idea de que las amistades o relaciones interpersonales deberían existir en una esfera independiente a la posición política de los involucrados.

Lo siento, pero, ¿soy la única que piensa que es la idea más ridícula? La noción de que como individuos somos independientes de lo político demuestra una falta de comprensión acerca de cómo es precisamente la política la que da forma a la vida que llevamos; es el tipo de creencia que lleva a la gente a creer que puede vivir sin interesarse por la política, a no educarse respecto a la forma como funciona, y participar en el ejercicio democrático sólo por un par de meses cada 4 años cuando debemos escoger un presidente nuevo y después sólo olvidar seguir la carrera y el cumplimiento de los compromisos de los gobernantes por el resto del tiempo, y concentrarse en el fútbol y en el drama de las celebridades mientras al país se lo llevan por delante.
Pero amigos míos, así NO es como funciona. Mientras ya vamos por nuestro 18vo capítulo consecutivo de House of Cards, hay políticos reales allá afuera haciendo leyes que gobiernan hasta el aspecto más pequeño de nuestra vida, desde cuánto es el salario mínimo, pasando por cuánto tenemos que pagar en impuestos por nuestro Netflix, qué cosas puede hacer su familia con su cadáver cuando ustedes mueran, hasta qué tipos de animales puedes tener de mascota y cuáles no.


Al vivir en sociedad debería ser claro para todos que participar en política y preocuparnos por ella no es sólo un derecho inalienable sino también una responsabilidad ciudadana, un deber que cumplir día a día, ya que no tenemos elección sino vivir atados por las consecuencias de la política desde el día que nacemos.
Siendo algo tan crucial, la participación y opinión política no es sólo una cuestión anecdótica, sino que una expresión de la forma como pensamos que la vida debe ser vivida, por nosotros y por los demás, una expresión de las morales por las que nos guiamos, ¿cómo se supone entonces que ignoremos las posiciones de los otros?
No tener problema con la posición política de alguien que nos amenaza es una seria disonancia cognitiva.

Lo último que intento decir es que debemos vivir en una guerra civil con cualquiera que se atreva a estar en desacuerdo con nosotros, pero una cierta cantidad de coherencia no le haría daño a nadie a la hora de elegir amigos y gente con la que compartir la vida. Sí, algunas diferencias son fáciles de sobrellevar y se puede llegar a compromisos, pero algunas simplemente no lo son, y me sorprende que algunas personas no puedan verlo, como dije antes sólo puedo atribuirlo a una falta de perspectiva, a una incapacidad para comprender lo cruciales que son las leyes en nuestras vidas, y así mismo, cuán peligrosas pueden ser potencialmente. Porque no todas las leyes son acerca de Netfflix y animales, las leyes afectan nuestras vidas al nivel más íntimo y delicado, y no todas las leyes son por definición “buenas”. La esclavitud era legal, después de todo, y aún hoy, en China, son los esposos quienes deciden acerca del cuerpo de la mujer; plot twist, ni siquiera estoy hablando del aborto (que, muy irónicamente, es más accesible que en nuestro país), sino acerca de cómo sólo la familia de la mujer puede autorizar que reciba una cesárea incluso en casos en los que es imposible el parto natural. Mujeres y bebés han muerto durante el parto al ser negada una cesárea muy necesaria. Así que no siento que sea exagerado pensar que la política y la forma como impacta nuestra vida es un tema demasiado importante para ser ignorado, y que es increíblemente incoherente ignorar la posición política de las personas en nuestra vida.
Por supuesto que todos pueden rodearse de quien quieran, pero me niego a conformarme a la idea de que soy grosera o inmadura o estoy mal de algún modo por no poder separar completamente a las personas de su posición política. En mi opinión, alguien que sea capaz de mantener una amistad cercana con alguien cuya posición política amenaza de alguna forma su integridad o identidad, quizás no comprende el poder de la política, o quizás tan sólo necesita ayuda psicológica con lo que claramente es una disonancia cognitiva. Yo muy respetuosamente me reservo el derecho de admisión a mi vida ante cualquiera cuya posición política me amenace, o amenace a las víctimas, los oprimidos y los vulnerables, y no me voy a sentir mal al respecto.

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jueves, 21 de junio de 2018

4 Lecciones en 1 año de vivir en pareja



Mi novio y yo ya tenemos más de 4 años de relación, pero apenas cumplimos un año viviendo juntos en un apartamento que se convirtió en nuestro primer hogar.  Creo que es una buena señal que sólo después de 1/4 del tiempo que llevamos juntos, me siento tan cómoda viviendo con él que casi no puedo recordar lo que se sentía vivir sola, pero la indiscutible placidez que ambos experimentamos frente a nuestra situación, no es una señal de que este tiempo ha sido un pacífico paseo en bote a través de un lago en calma en una tarde de verano. Eso era lo que yo esperaba cuando nos mudamos juntos después de tres años de relación, pero no podría haber estado más equivocada. Este ha sido en realidad por mucho el año más arduo de nuestras vidas, y aunque no todo lo que ha pasado se relaciona directamente con nuestro nuevo estatus marital, todo ha sido mejorado o empeorado gracias a que al final del día, sin importar lo que haya sucedido, acabamos los dos en la misma habitación.

Este paseo que ha sido más como una montaña rusa en clima de huracán, no ha traído al lugar en el que estamos, pero no sin dejarnos varias lecciones que comparto con ustedes con la esperanza de que estén más preparados que nosotros cuando se embarquen en esta aventura y con suerte se ahorren el sentimiento de decepción cuando las cosas no sean exactamente el cuento de hadas que imaginan.

1. Nunca conoces a tu pareja lo suficiente. Nunca. Lo siento. No importa cuánto tiempo lleven juntos, o cuantos viajes y vacaciones hayan tomado juntos, aún te sorprenderás por cosas que descubrirás semanas, o incluso meses después de que se muden juntos. No significa que su relación no haya sido buena o íntima para empezar, pero la realidad es que todos tratamos de ser la mejor versión de nosotros mismos para las personas que amamos, pero cuando nuestra privacidad se ve disminuida drásticamente, inevitablemente acabaremos por dejar ver nuestros lados menos halagadores, o esos más vulnerables o ver que esperamos no tener que compartir nunca con nadie. Creer que nada te sorprenderá, en realidad demuestra la incapacidad de entender lo diferente que será su vida cuando vivan juntos. Tu pareja hará cosas que nunca le has visto hacer, porque sólo las hará en un muy específico contexto que sólo se dará cuando vivan juntos. Compartir casa los convertirá a ambos en personas ligera o drásticamente diferentes, así que cuanto se conozcan de ante mano es casi un asunto que sobra porque cuando comiencen a vivir bajo el mismo techo las sorpresas llegarán una detrás de otra.



2. Por la misma línea, todo el mundo apesta. No son sólo reacciones emocionales las que te tomarán por sorpresa, sino también la forma como el cuerpo de tu pareja funciona. Cuanto más tiempo lleves en una relación más oportunidades habrás tenido de oler un pedo, pero seguramente has tenido la suerte que tiene la mayoría en no haber presenciado las peores cosas de las que tu pareja es capaz. Pero cuando uno de los dos se enferme de verdad (y quiero decir DE VERDAD), o necesite una cirugía, o tenga un accidente loco, y sólo se tengan el uno al otro, todo sentido de modestia sale por la ventana y deberás ver, oler o dios no lo permita, entrar en contacto con los aspectos más asquerosos e inquietantes de la condición humana. O peor, serás tú quien esté tan enfermo que olvide cualquier sentido de pudor, sólo para preguntarte después si tu pareja será capaz de mirarte del mismo modo después de lo que le haz hecho presenciar. Son situaciones terribles para ambas partes, pero es la naturaleza de compartir la vida con alguien, y nadie está preparado para vivir en pareja si no tiene estómago para aguantar algo de mierda.

3. Se van a enloquecer mutuamente. No importa cuán buena sea su relación o cuán bien lleven las sorpresas y los quebrantos de salud, en algunos momentos no van a soportar verse el uno al otro. Los pequeños malos hábitos ya conocidos se van a sentir insoportables de pronto, y cosas que les causaban ternura o gracia del otro pueden volverse bastante irritantes. No desesperen, siempre que puedan recordar las razones por las que vale la pena estar juntos y aprendan a darse espacios para descansar del otro y crecer como personas autónomas de la relación, volverse locos de vez en cuando no será el fin del mundo.

4. Puede ser la mejor decisión que hayas tomado en tu vida. Cuando todo está dicho y hecho, nada se acerca a la sensación de volver a casa después de un largo día y encontrar allí a tu persona favorita en todo el mundo. La familia que la vida nos dio es responsable de habernos traído hasta donde estamos, y ser la persona que somos, como quiera que eso sea, pero compartir tu vida con otra persona es decidir reconstruirse y crear algo más a su lado. El amor de tu vida te cuidará en cama con la devoción de un padre, te escuchará como el más íntimo confidente, peleará contigo como un hermano y te enloquecerá como un niño pequeño, pero sobre todo, te hará sentir cada día que no hay ningún otro lugar en el que prefieras estar sino a su lado.


jueves, 22 de marzo de 2018

Algunas personas son Corea del Norte



Mi mamá, Dios la bendiga, vive con la siempre presente preocupación de que el hombre y yo no nos hemos casado y el lugar de ello hemos elegido "vivir en pecado".

Por mucho tiempo me sentí bastante ofendida por eso, siendo honesta. Estaba convencida de que ante sus ojos, no importaba lo ejemplar que nuestra relación pudiera llegar a ser, nunca iba a dejar de verla como algo inapropiado, y estaba convencida de que eso hablaba de la idea que tenía respecto a nosotros como personas.

Hace un tiempo, finalmente decidí confrontarla al respecto, y tratar dentro de lo posible de hallarle sentido a algo que se me hacía tan absurdo como que la validez de nuestra relación dependiera no de todo lo que hemos atravesado juntos sino de una formalidad impuesta por agentes externos.

Cuando la confronté, mi mamá admitió finalmente, que vivía muy mortificada porque cuando los vecinos y todos a los que conocía se enteraban que me había marchado de la casa materna, todos se apresuraban a asumir con entusiasmo que me había casado, o estaba a punto de hacerlo, y a ella, decirles que no era así, le generaba una angustia indescriptible respecto a la opinión que esa gente pudiera tener de mí.

Por supuesto, escuchar eso me tranquilizó bastante, en cuanto me permitió darme cuenta de que a ella realmente no le importaba (tanto), y que su principal preocupación era que otras personas pudieran pensar mal de mí, que no lo merezco. No me demoré en decirle que lo que otros pensaran me tenía por completo sin cuidado.

—Pero Roxana —protestó ella—, uno no puede vivir la vida sin tener en cuenta lo que los demás piensen, ningún hombre es una isla.

Eso me cogió un poco desprevenida porque yo siempre he sido creyente ferviente en esa filosofía, en la idea de que debemos ser en cuidadosos de la forma como nuestras acciones pueden afectar a otros o representarnos, porque el mundo es un pañuelo, y llegará el día en el que descubramos que nuestras acciones nos han cerrado puertas antes incluso de que llamáramos a ellas.

Pero, después de cuidadosa consideración, llegué a la conclusión de que como todo en la vida, el éxito está en el equilibrio. Es cierto que ningún hombre es una isla, que vivimos en inquebrantable relación con los demás miembros de la sociedad y por eso debemos cuidar nuestras acciones, pero también es cierto que hasta los países que son vecinos geográficos tienen fronteras demarcadas y que la más importante derecho internacional es a la soberanía.

El secreto es decidir con qué países hacemos tratados y políticas comunes, y a cuáles les cerramos por completo el acceso a nuestro suelo. El factor determinante debe ser qué aporta cada relación a nuestra vida.

Sólo por si hace falta aclararlo, no se trata sólo de bienestar financiero, o físico, aunque estos dos aspectos son también cruciales. También se trata de bienestar y crecimiento emocional. Significa que si alguien que amamos y que aporta bienestar a nuestra vida nos señala algo que le parece una falla de nuestro carácter o comportamiento, bien podemos considerar su apreciación con la consciencia de que la forma como nos desenvolvemos de algún u otro modo afecta nuestra relación con esa persona que nos edifica. Pero también significa que podemos prescindir de la opinión de personas que no sólo no aportan a nuestra vida sino que son personas con las que naturalmente no querríamos relacionarnos ni aunque lo necesitáramos, el equivalente a Corea del Norte.

Así que, de aquí en más, cada vez que reciba una crítica respecto a la forma como me manejo en cualquier ámbito, y principalmente cómo manejo mi vida, antes de dejar que la falta de auto confianza o el ego se apoderen de mis emociones, trataré de tomarme un momento largo para decidir si la crítica viene de un país hermano o de uno con el que no me interesa tener relaciones.